La Navidad suele medirse en luces brillantes y vitrinas saturadas en los centros urbanos. Sin embargo, la verdadera esencia de estas fechas se manifiesta cuando la institucionalidad logra romper las barreras geográficas para llegar a quienes, por la distancia, suelen quedar al margen del festejo. Lo ocurrido recientemente en Piedecuesta, con la entrega de seis mil regalos en el sector rural, no es solo un acto de entrega de juguetes; es un ejercicio de reconocimiento y equidad territorial.

Históricamente, las veredas han vivido a una velocidad distinta a la del casco urbano. Allí, donde el acceso es difícil y los recursos escasean, un detalle navideño deja de ser un objeto material para convertirse en un mensaje potente: "ustedes también cuentan". La decisión de la administración de Óscar Javier Santos de priorizar a la niñez rural envía una señal clara sobre hacia dónde deben mirar las políticas de bienestar social.

Un punto fundamental en esta logística fue el empoderamiento de las Juntas de Acción Comunal (JAC). Al confiar la distribución a los líderes de las 89 veredas, la Alcaldía no solo garantizó que el regalo llegara a la mano correcta, sino que fortaleció el tejido social. Es la comunidad cuidando de la comunidad. Esta articulación demuestra que, cuando existe confianza entre el gobierno local y sus bases, la gestión pública se vuelve mucho más eficiente y humana.

Sin embargo, más allá de la cifra —seis mil sonrisas que no son poca cosa—, queda la reflexión sobre la sostenibilidad de estos vínculos. La alegría de un niño en una vereda lejana es el motor para seguir exigiendo que la presencia del Estado no sea solo estacional o navideña, sino una constante en salud, educación y vías.

Por ahora, celebramos que la solidaridad ciudadana y la gestión pública se hayan unido para que el mapa de Piedecuesta se ilumine de forma integral. Que estos seis mil rostros sonrientes sean el recordatorio de que el bienestar de un municipio se mide por la felicidad de sus sectores más apartados. Al final del día, la Navidad es eso: acortar distancias.