La movilidad en el área metropolitana de Bucaramanga ha sido, durante años, una prueba de fuego para los nervios de cualquier conductor. Por eso, el anuncio del inicio de obras del Tercer Carril de Floridablanca para la primera semana de febrero no es una noticia menor; es un suspiro de esperanza mezclado con la dosis necesaria de escepticismo que genera cualquier gran intervención vial en nuestro país.
El diagnóstico
del caos
El proyecto ataca una de las patologías más críticas de
nuestra red vial: el "infarto" circulatorio en el sector de Mac Pollo. No es solo una
percepción ciudadana; es una falla de diseño donde tres carriles se convierten
súbitamente en dos, creando un cuello de botella que, según el alcalde José
Fernando Sánchez, puede robarle hasta 40 minutos de vida diaria a un ciudadano.
La intervención de 1,5 kilómetros entre el estadio Álvaro Gómez Hurtado
y "Papi Quiero Piña" (PQP) promete algo que parece un lujo en la
zona: continuidad. Al
eliminar la reducción abrupta de carriles y mejorar el asfalto, se busca que el
flujo vehicular deje de ser un goteo lento para convertirse en un tránsito
constante.
Los retos: Más
allá del cemento
Sin embargo, construir en una zona tan congestionada es
como realizar una cirugía a corazón abierto con el paciente despierto. El éxito
de este proyecto no dependerá solo de los ingenieros, sino de tres factores
críticos:
El Plan de Manejo de Tráfico
(PMT): La socialización con los colegios de Ruitoque Bajo y los gremios es
un paso acertado. Sin embargo, la teoría de las vías alternas en el Casco
Antiguo debe funcionar con precisión quirúrgica para no trasladar el trancón de
un punto a otro.
La Gestión Técnica: Mover
torres de energía e intervenir taludes en un plazo de un año es una meta
ambiciosa. La interventoría debe ser implacable para evitar que el "año de
ejecución" se convierta en una década de excusas.
Cultura y Control: La
eliminación del paradero de taxis en PQP y la construcción del puente peatonal
en ‘El Tiger’ requieren una presencia constante de las autoridades de tránsito.
De nada sirve un tercer carril si este se convierte en un parqueadero
improvisado o si la imprudencia peatonal sigue causando accidentes.
Un voto de
confianza necesario
Es rescatable que se haya priorizado la repavimentación
de vías alternas antes de poner la primera piedra del tercer carril. Esto
demuestra una planeación
preventiva que muchas veces brilla por su ausencia en las obras públicas
regionales.
El Tercer Carril de Floridablanca no es solo una obra
de asfalto; es una apuesta por la competitividad y la salud mental de miles de
santandereanos. Si se cumple el cronograma y se mitiga el impacto social,
Floridablanca finalmente dejará de ser el "embudo" del área
metropolitana para convertirse en el eje de conexión fluido que todos
necesitamos. La moneda está en el aire y el cronómetro arranca en una semana. Esperemos que, esta vez, el
progreso llegue a tiempo.
Imagen tomada de internet