La llegada de diciembre suele traer consigo una dicotomía extraña: la calidez de las fiestas frente al estruendo peligroso de la pirotecnia. Este año, Floridablanca ha tomado una decisión que, aunque para algunos parezca restrictiva, es en realidad un acto de madurez administrativa y respeto por la vida. El Decreto 579 de 2025 no es solo una prohibición; es una declaración de principios.

Una apuesta por la integridad

Históricamente, las festividades en Colombia han dejado un rastro amargo de cifras de quemados, especialmente menores de edad, cuyas vidas cambian en un segundo por un artefacto mal manipulado. Al prohibir no solo el uso, sino también el transporte y la venta, la administración municipal ataca el problema de raíz. No se trata de "aguar la fiesta", sino de garantizar que el 1 de enero todas las familias estén completas y sanas en su hogar, y no en una sala de urgencias.


Seguridad: Un ecosistema integral

Lo más rescatable de esta medida es que no llega de forma aislada. Se enmarca en la campaña “Felices Fiestas y en Orden”, que viene respaldada por indicadores de seguridad sumamente positivos en el municipio: 

 Reducción del 14% en hurto a personas, Caída del 17% en homicidios intencionales., Descenso del 16% en casos de extorsión.

Estas cifras demuestran que Floridablanca está viviendo un proceso de recuperación del orden público. Permitir la pólvora indiscriminada sería retroceder; sería añadir un factor de caos y riesgo innecesario a una ciudad que está logrando pacificar sus calles.

El reto de la conciencia ciudadana

Sin embargo, el decreto por sí solo es solo papel si no cuenta con el respaldo de la gente. La verdadera prueba de fuego para Floridablanca este fin de año será la autorregulación. La Policía Nacional y los organismos de control harán su parte, pero el éxito real se medirá en la capacidad de los ciudadanos para entender que el brillo de la Navidad no está en el estallido de un cohete, sino en la tranquilidad de una convivencia sin riesgos.

Conclusión: Floridablanca cierra el año enviando un mensaje potente al resto del área metropolitana: el orden y la prevención son la mejor forma de celebrar. Ojalá esta "Navidad en blanco" de pólvora sea el inicio de una tradición permanente donde la vida siempre sea la prioridad absoluta.