Históricamente, la política en Santander ha sido un tablero de ajedrez dominado por apellidos tradicionales y estructuras de concreto que parecen inamovibles. Sin embargo, de cara a las elecciones legislativas de 2026, el panorama empieza a mostrar fisuras por donde se filtran nuevos nombres. Uno de ellos es el de Jennyfer Almeida, una profesional de la salud que ha decidido saltar de la primera línea de atención hospitalaria a la compleja arena de la búsqueda de votos para la Cámara de Representantes.

El caso de Almeida es digno de análisis no solo por su nombre, sino por lo que representa: la "tecnificación" de la política. En un departamento donde la salud ha sido, lastimosamente, el botín de guerra de muchas administraciones, que una enfermera con visión de gestión pública aspire a un escaño es, cuanto menos, un síntoma de salud democrática.

De la Bata al Capitolio

La propuesta de Almeida no parece nacer del capricho, sino de la urgencia. Su enfoque en el bienestar integral y la reforma al sistema de salud desde una óptica regional pone el dedo en la llaga de una Santander profunda que sufre la centralización de los servicios. No es lo mismo legislar sobre salud desde un escritorio en Bogotá que haber vivido las carencias en los puestos de salud de nuestros municipios.

Sin embargo, el reto para una figura como Jennyfer Almeida es monumental. En Santander, el voto de opinión es creciente pero aún tímido frente a las maquinarias. Su éxito dependerá de tres factores críticos:

1.      La coherencia de su aval: busco  el cobijo de partidos alternativos por eso el tema de su coalición en “Marcha”

2.      La capacidad de conectar: El lenguaje técnico de la salud debe traducirse en soluciones masticables para el ciudadano de a pie.

3.      El empoderamiento femenino: Su candidatura es una prueba de fuego para ver si el departamento está listo para renovar sus cuadros con mujeres que no vienen de las "casas políticas" de siempre.

Una apuesta necesaria

Más allá de las ideologías, Santander necesita voces que entiendan la administración pública como un servicio y no como un negocio. Jennyfer Almeida surge como una apuesta por la renovación técnica. Queda por ver si su diagnóstico sobre los problemas del departamento logra convencer a un electorado que, aunque cansado de lo mismo, suele ser cauteloso con lo nuevo.

La moneda está en el aire, pero el mensaje es claro: la salud de la política santandereana requiere, hoy más que nunca, nuevos especialistas.