En Santander nos preciamos de
ser gente de carácter, "berraca" y que no se deja echar cuentos.
A
diferencia de otras regiones, en Santander la política se vive con una intensidad
febril.
Así como el debate ambiental ha dividido al
departamento, las bodegas digitales están haciendo su propio
"fracking" social: fracturando la confianza entre vecinos mediante
tres tácticas rastreras:
Encuestas "Chimbas": Santander
es tierra de sondeos. Las bodegas inundan las redes con
gráficas falsas, sin ficha técnica ni aval del CNE, para hacerle creer que
"su candidato ya ganó" o que "el otro no tiene
oportunidad", buscando desincentivar el voto real.
El
Fantasma del Clan vs. El Fantasma de la Anarquía: La estrategia es
polarizar al extremo. A unos los pintan como los salvadores frente a la
corrupción de los clanes, y a otros como los únicos muros contra el caos. En
medio, la verdad y las propuestas para el área metropolitana de Bucaramanga o
el Magdalena Medio quedan sepultadas bajo el lodo.
Audios de Pánico: "Me
contaron en la Registraduría que...", "Ojo con lo que va a pasar en
Barrancabermeja...". Audios anónimos que circulan a toda velocidad,
diseñados para que usted vote por miedo y no por convicción.
"Santander siempre ha sido cuna de libertades.
Es una contradicción dolorosa que hoy permitamos que operarios digitales,
sentados tras un escritorio, nos digan qué pensar sobre nuestro propio
destino."
La berraquera frente a
la pantalla
No podemos permitir que el "honor
santandereano" se convierta en el combustible de quienes quieren envilecer
nuestra democracia. Para no equivocarse por quién votar, el ciudadano de esta
tierra debe ser más inteligente que el algoritmo:
Pida la "Cédula" a la
información: Si le llega un chisme político, pregunte de dónde salió. Si no
hay una fuente clara, es basura digital.
No sea
"cargaladrillos" de la mentira: Antes de compartir un mensaje que
indigna, respire. Las bodegas necesitan que usted dé el "clic" para
que la mentira se vuelva viral. No les haga el trabajo gratis.
Exija el "Cómo" y no
solo el "Qué": En Santander nos gusta la eficiencia. Si un
candidato solo se dedica a atacar en redes pero no explica cómo va a mejorar la
seguridad o la infraestructura, su campaña es puro humo digital.
El futuro de Santander desde la imponencia del
Chicamocha hasta la pujanza de sus ciudades, es demasiado valioso para dejarlo en manos de
mercenarios de la desinformación. Que este 2026 el voto
santandereano sea, como nuestro himno, un grito de libertad y, sobre todo, un
acto de análisis profundo.