En Santander nos preciamos de ser gente de carácter, "berraca" y que no se deja echar cuentos. Sin embargo, ese orgullo santandereano está siendo puesto a prueba por un enemigo que no grita en las plazas, sino que susurra a través de grupos de WhatsApp y perfiles anónimos en X y Facebook: la bodega electoral.

A diferencia de otras regiones, en Santander la política se vive con una intensidad febril. Aquí, la desinformación no solo busca confundir, sino incendiar. Las bodegas han entendido que al santandereano le duele su autonomía y su bolsillo, y por eso han diseñado laboratorios de mentiras para manipular esas fibras sensibles.

Así como el debate ambiental ha dividido al departamento, las bodegas digitales están haciendo su propio "fracking" social: fracturando la confianza entre vecinos mediante tres tácticas rastreras:

  Encuestas "Chimbas": Santander es tierra de sondeos. Las bodegas inundan las redes con gráficas falsas, sin ficha técnica ni aval del CNE, para hacerle creer que "su candidato ya ganó" o que "el otro no tiene oportunidad", buscando desincentivar el voto real.

El Fantasma del Clan vs. El Fantasma de la Anarquía: La estrategia es polarizar al extremo. A unos los pintan como los salvadores frente a la corrupción de los clanes, y a otros como los únicos muros contra el caos. En medio, la verdad y las propuestas para el área metropolitana de Bucaramanga o el Magdalena Medio quedan sepultadas bajo el lodo.

Audios de Pánico: "Me contaron en la Registraduría que...", "Ojo con lo que va a pasar en Barrancabermeja...". Audios anónimos que circulan a toda velocidad, diseñados para que usted vote por miedo y no por convicción.

"Santander siempre ha sido cuna de libertades. Es una contradicción dolorosa que hoy permitamos que operarios digitales, sentados tras un escritorio, nos digan qué pensar sobre nuestro propio destino."

La berraquera frente a la pantalla

No podemos permitir que el "honor santandereano" se convierta en el combustible de quienes quieren envilecer nuestra democracia. Para no equivocarse por quién votar, el ciudadano de esta tierra debe ser más inteligente que el algoritmo:

Pida la "Cédula" a la información: Si le llega un chisme político, pregunte de dónde salió. Si no hay una fuente clara, es basura digital.

No sea "cargaladrillos" de la mentira: Antes de compartir un mensaje que indigna, respire. Las bodegas necesitan que usted dé el "clic" para que la mentira se vuelva viral. No les haga el trabajo gratis.

Exija el "Cómo" y no solo el "Qué": En Santander nos gusta la eficiencia. Si un candidato solo se dedica a atacar en redes pero no explica cómo va a mejorar la seguridad o la infraestructura, su campaña es puro humo digital.

El futuro de Santander desde la imponencia del Chicamocha hasta la pujanza de sus ciudades,  es demasiado valioso para dejarlo en manos de mercenarios de la desinformación. Que este 2026 el voto santandereano sea, como nuestro himno, un grito de libertad y, sobre todo, un acto de análisis profundo.