La política en Girón parece haberse convertido en un laberinto judicial del que el municipio no logra salir. Tras la anulación de la elección anterior por doble militancia, los gironeses se preparan para acudir a las urnas este 18 de enero. Sin embargo, más allá de los nombres y el orden en el tarjetón, lo que se juega en esta jornada atípica es la recuperación de la institucionalidad en un municipio que ha visto pasar más decretos que obras en los últimos meses.

Un tarjetón con nombres conocidos

La definición del tarjetón, liderado por Campo Elías Ramírez, pone de manifiesto una realidad innegable: las estructuras de poder tradicionales siguen vigentes. Resulta paradójico que, tras un proceso de nulidad que costó tiempo y recursos al erario, la figura de Ramírez vuelva a encabezar la lista de aspirantes. Aunque su inscripción es legal y está bajo el marco vigente, queda en manos del electorado decidir si su continuidad es el camino o si los ruidos jurídicos del pasado pesan más que sus propuestas.

Junto a él, una baraja de cinco candidatos adicionales —desde el Nuevo Liberalismo hasta la Colombia Humana— intenta capitalizar el descontento o la esperanza de renovación. El reto para figuras como Serrano, Álvarez o Moreno no es solo darse a conocer en un tiempo récord, sino convencer a una ciudadanía que, con justa razón, se siente fatigada por la inestabilidad administrativa.

La campaña del "reloj de arena"

El calendario electoral es, quizás, el mayor enemigo de esta contienda. Con solo un mes de campaña oficial, Girón se enfrenta a una "democracia exprés". ¿Es posible presentar un plan de gobierno serio y estructurado en 30 días? ¿Tienen los ciudadanos el tiempo suficiente para contrastar las hojas de vida de seis aspirantes? La brevedad del proceso suele favorecer a las maquinarias ya aceitadas y perjudicar el debate de ideas profundo.

El costo de la incertidumbre

Mientras la Gobernación mantiene a Dayana Milena Tavera como encargada, el municipio permanece en una suerte de "sala de espera". Los problemas de seguridad, movilidad y servicios públicos no se detienen por un fallo del Consejo de Estado. Girón necesita un alcalde que no solo gane en las urnas, sino que logre blindar su mandato de futuras demandas para que el periodo 2024-2027 no termine siendo otro capítulo de interinatos y suspensiones.

Este 18 de enero, el voto no debe ser solo un acto de simpatía, sino un ejercicio de responsabilidad civil. Los ciudadanos deben elegir entre el continuismo que ya conoce los pasillos de la alcaldía o la ruptura con el pasado reciente. Lo único cierto es que Girón no aguanta un traspié judicial más; el municipio pide a gritos estabilidad para poder, finalmente, avanzar.