La reciente captura de nueve integrantes del grupo delictivo "Los del Sur" en Piedecuesta no es solo un número más en las estadísticas de la Policía Metropolitana de Bucaramanga; es un golpe estratégico al motor que financia la inseguridad en nuestras calles: el microtráfico.
Bajo el mando de alias "Monsalve", esta organización no solo distribuía estupefacientes; administraba un negocio que facturaba cerca de 70 millones de pesos mensuales. Cuando una estructura criminal alcanza tales cifras de rentabilidad, deja de ser un problema de "vendedores de esquina" para convertirse en un poder paralelo que secuestra la tranquilidad de barrios enteros como Hoyo Grande, Villa Andalucía y Los Gaviones.
El veneno de las rentas ilícitas
El microtráfico es un delito "ancla": donde hay venta de drogas, llegan inevitablemente el hurto, la extorsión y la violencia instrumental para proteger el territorio. Que las autoridades hayan golpeado el flujo de caja de esta organización es fundamental. Sin dinero, la capacidad de reclutamiento de jóvenes y la adquisición de armas se debilita. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que el crimen aborrece el vacío.
La victoria judicial vs. la victoria social
Es aplaudible la coordinación entre la SIJIN y la Fiscalía. Operativos por orden judicial demuestran una investigación robusta que busca condenas ejemplares, no solo capturas mediáticas. Pero aquí surge la pregunta necesaria: ¿Qué sigue para Piedecuesta? La captura de "Los del Sur" abre una ventana de oportunidad. Los parques y esquinas que hoy quedan libres de esta estructura deben ser ocupados de inmediato por el Estado, no solo con más uniformados, sino con deporte, cultura y oportunidades reales para los jóvenes. Si el entorno social sigue siendo vulnerable, mañana aparecerá un nuevo "Monsalve" dispuesto a heredar el negocio.
El compromiso ciudadano
El Plan Navidad que menciona la Policía es un paso correcto para cerrar el año con mayor percepción de seguridad, pero la lucha contra el microtráfico exige una visión de largo aliento. La comunidad de la zona centro y los barrios afectados debe sentir que la autoridad llegó para quedarse, no solo para realizar el allanamiento y retirarse.
La seguridad en Piedecuesta ha ganado una batalla importante. Ahora, el reto es evitar que las rentas ilícitas vuelvan a encontrar un hogar en los sectores que hoy intentan recuperar su convivencia.